Software para terapeutas

Software para terapeutas: quién es el titular de la ficha cuando en la sesión hay más de una persona

La mayoría de los programas de gestión dan por hecho que en cada sesión hay un paciente, una ficha y una factura. En terapia de pareja, familiar, infantil o de grupo eso deja de ser cierto, y ahí es donde se rompen. Esta página explica cómo decidir a nombre de quién va la ficha, quién firma el consentimiento y a quién se factura en cada modalidad, y qué tiene que poder hacer el software para sostenerlo.

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Lo esencial

  • Un software para terapeutas tiene que poder representar sesiones en las que el paciente no es una sola persona: pareja, familia, menor con tutor o grupo.
  • En terapia infantil el titular de la ficha es el menor, aunque quien firma el consentimiento y recibe la factura sea su madre, su padre o su tutor legal.
  • En terapia de pareja lo más manejable a largo plazo es una ficha por persona más un registro de las sesiones conjuntas, porque si la pareja se separa cada uno solo puede acceder a lo suyo.
  • En sesiones de grupo la nota de cada participante no debe nombrar a los demás: lo que se comparte es la franja de agenda, no la historia clínica.
  • Freud es gratuito, sin límite de pacientes ni de usuarios, y su historia clínica es personalizable, así que puedes adaptar los campos a la modalidad que trabajes.
  • Freud no graba ni transcribe el audio de la sesión: su IA parte de una fotografía de tus notas manuscritas, algo especialmente relevante cuando en la sala hay varias personas que tendrían que consentir la grabación.

Quién cabe dentro de la palabra “terapeuta” cuando busca software

La búsqueda habitual es “software para psicólogos”, pero la mitad de quienes la hacen no son psicólogos clínicos. Son psicoterapeutas con formación en un modelo concreto, terapeutas de pareja y familia, terapeutas infantiles y de adolescentes, psicopedagogos, terapeutas ocupacionales, logopedas, orientadores y counselors. Todos llevan una agenda, escriben lo que ocurre en cada sesión, guardan datos sensibles y emiten facturas. En eso las necesidades se parecen mucho más de lo que sugiere la diferencia de titulación.

Donde sí divergen es en algo que casi ningún comparador menciona: la unidad de atención. En cuanto la sesión deja de ser uno a uno empiezan los problemas de encaje, y no son cosméticos: afectan a quién puede pedir su historia, a quién le llega el recordatorio y a nombre de quién sale la factura. Esta página trata esa decisión previa —cómo estructurar fichas y consentimientos según la modalidad— para no tener que rehacerla con dos años de pacientes dentro.

El supuesto que rompe la mayoría de los programas

Los programas de gestión clínica heredan el modelo de la consulta médica: un paciente, un episodio, una factura. Cada cita cuelga de una persona, cada nota cuelga de esa persona y el cobro también. Mientras atiendas adultos de uno en uno, ese modelo funciona bien y no notas la costura.

En terapia de pareja hay dos personas en la sala, y a menudo sesiones individuales intercaladas con cada una. En terapia familiar pueden ser cuatro o cinco, con un miembro identificado como motivo de consulta. En terapia infantil el paciente tiene ocho años: no paga, no consiente y no lee los recordatorios; la persona con la que más hablas es su madre, pero la historia no es de su madre. En un grupo, ocho personas comparten una hora de agenda y ninguna debería aparecer en la ficha de las otras.

Cuando la herramienta no permite representar esto, el terapeuta monta un sistema paralelo: una hoja de cálculo con las parejas, un cuaderno para los grupos, los datos fiscales de los padres en las notas del móvil. Ahí es donde se pierde información y donde empieza cualquier problema serio de protección de datos, porque ya nadie sabe cuántas copias hay ni dónde están.

Titularidad de la ficha, consentimiento y facturación según la modalidad

Las tres preguntas se responden por separado en cada modalidad, y la respuesta rara vez es la misma persona. Esta tabla resume el criterio de partida que después ajustarás a tu marco de trabajo y a la normativa de tu país.

ModalidadTitular de la fichaQuién consienteA quién se facturaLo que se complica
Individual con adultoEl propio pacienteEl propio pacienteEl propio pacienteNada: es el caso para el que están hechos los programas
ParejaCada miembro, con las sesiones conjuntas registradas aparteLos dos, por separadoQuien acuerden, normalmente uno de los dos o a mediasUna ruptura durante el proceso, y la petición de historia de solo uno
FamiliarEl miembro identificado como consultante, con el resto como participantesTodos los adultos presentes; por los menores, sus tutoresQuien sostiene el proceso, casi siempre los progenitoresRegistrar quién asistió a cada sesión sin volcar a unos en la ficha de otros
Infantil y adolescenteEl menorLos titulares de la patria potestad o tutelaEl tutor que aporta los datos fiscalesRecordatorios y facturas van a un contacto distinto del titular de la ficha
Grupo terapéuticoCada participante, en su propia fichaCada participante, incluyendo el compromiso de confidencialidad del grupoCada participante por su plazaUna sola franja de agenda con asistencia y cobro individuales

La edad a la que un menor puede consentir por sí mismo y el alcance de la información que corresponde a cada progenitor varían entre España, México, Argentina, Chile, Colombia y Perú. Tabla orientativa: no sustituye a la normativa local ni al criterio de tu colegio profesional.

Terapia de pareja: una ficha compartida o dos fichas enlazadas

Es la duda más repetida y la que peor se resuelve por defecto. La opción cómoda es abrir una única ficha “Ana y Marcos” y colgar de ahí todo: sesiones conjuntas, sesiones individuales, notas y cobros. Funciona hasta el día en que se rompe, y se rompe justo cuando más incómodo resulta.

Si el proceso termina en separación y uno de los dos pide acceso a su historia, con ficha única no puedes entregarla: todo lo que hay dentro contiene datos del otro, incluidas cosas dichas en sesión individual. Tendrías que reconstruir a mano qué parte le corresponde, y eso es justo lo que no quieres estar haciendo bajo presión. Lo mismo si el material se requiere en un procedimiento de familia.

El planteamiento que aguanta es el inverso: una ficha por persona, con sus datos, su consentimiento y sus sesiones individuales, y las conjuntas registradas como tales, con una nota que pueda leerse sin exponer confidencias de ninguno. Al software le pides poco pero concreto: relacionar dos pacientes, marcar una cita como conjunta para que no cuente doble, y llegar al proceso buscando por cualquiera de los dos nombres. Conviene además dejar por escrito qué haces con lo que cada uno te cuenta a solas, porque determina cómo redactas cada nota.

Terapia infantil: tres papeles que en el adulto coinciden y aquí no

Con un paciente adulto, quien está en la sala, quien autoriza el tratamiento y quien recibe la factura son la misma persona. Con un menor son tres papeles distintos y el software tiene que poder distinguirlos: el titular de la historia es el niño o la adolescente, quien autoriza es quien ostenta la patria potestad o la tutela, y quien recibe la factura es el adulto que aporta sus datos fiscales, que puede no ser el mismo que firmó el consentimiento.

El error más difícil de deshacer es abrir la ficha a nombre de la madre porque es quien llamó, quien paga y quien contesta al WhatsApp. Diez años después esa niña de doce tiene veintidós y pide su historia: si el expediente está a nombre de su madre, el problema de trazabilidad no tiene arreglo limpio. Abre la ficha a nombre del menor desde el primer día y guarda al tutor como contacto responsable.

De ahí salen requisitos prácticos: el recordatorio va al teléfono del tutor, la factura se emite a los datos fiscales del adulto pagador, y con progenitores separados conviene registrar quién autorizó y qué se ha compartido con cada uno, porque esa pregunta llega tarde o temprano. Con adolescentes hay una capa más: a partir de cierta edad, variable según el país, el propio menor tiene voz sobre el tratamiento y sobre qué se cuenta en casa, y lo que se acuerde merece estar escrito en la ficha.

Qué le exige cada modalidad al programa que uses

Traducido a requisitos comprobables en una prueba de quince minutos, antes de decidir nada.

Pareja

Relacionar dos fichas y marcar una cita como conjunta sin duplicarla. Comprueba que puedes exportar la historia de uno solo sin arrastrar datos del otro.

Familiar

Registrar quién asistió a cada sesión, porque en familia varía cada semana, y que la nota conjunta viva en el proceso sin replicarse íntegra en la ficha de cada miembro.

Infantil y adolescente

Campos separados para el titular de la ficha y el contacto responsable, recordatorio al teléfono del tutor, factura a sus datos fiscales y constancia de quién consintió.

Grupo

Una franja con varias plazas, asistencia y cobro por participante, y notas individuales que no nombren al resto. Si tienes que abrir ocho citas sueltas a la misma hora, el programa te peleará cada semana.

Cómo montar la estructura antes de dar de alta al primer paciente

Media hora de decisiones al principio ahorra una migración a mano dentro de dos años. El orden importa.

  1. Decide la unidad de atención de cada modalidad

    Escribe, para cada formato que ofreces, quién será el titular de la ficha. No lo dejes para el momento de dar de alta a un paciente concreto: entonces decidirás por comodidad y cada caso saldrá distinto.

  2. Fija una convención de nombres y respétala

    Menores por su nombre completo, nunca por el del progenitor. Parejas por los dos nombres en el mismo orden. Grupos con un nombre estable y su cohorte. Una convención mediocre aplicada con constancia vale más que una buena aplicada a medias.

  3. Crea las plantillas de consentimiento por modalidad

    El consentimiento de terapia individual no sirve para pareja, ni el de pareja para menores. Necesitas al menos tres textos, con la cláusula de confidencialidad propia de cada formato, y un campo donde conste la fecha de firma de cada uno.

  4. Separa el contacto de comunicaciones del titular de la ficha

    Define a qué teléfono van los recordatorios y a qué datos fiscales se emite la factura. En adultos coincide con el titular; en menores no, y ese es el campo que tienes que poder rellenar distinto.

  5. Personaliza los campos y prueba con un caso real

    Añade lo que tu modalidad necesita —un genograma en familiar, el contexto escolar en infantil— y quita lo que no vas a rellenar nunca. Después recorre un proceso completo hasta la factura y el recordatorio. Si a mitad de camino abres una hoja de cálculo, la estructura todavía no está bien.

Si no eres psicólogo clínico, lo que cambia y lo que no

Un terapeuta ocupacional, un psicopedagogo o un counselor puede no generar una historia clínica en sentido sanitario. Lo que sí genera siempre es un tratamiento de datos personales de categoría especial: salud, menores o contextos familiares delicados. Las obligaciones de confidencialidad no dependen del nombre que le pongas al documento, así que el listón técnico es el mismo: cifrado, control de acceso, copias de seguridad y capacidad de exportar o borrar los datos de una persona cuando lo pida.

Lo que sí cambia es la frecuencia con la que emites informes hacia terceros. En orientación escolar, psicopedagogía o terapia ocupacional, el informe para el colegio, la mutua u otro profesional es trabajo semanal y no una excepción. Eso pide separar dentro del programa la nota interna, que es tuya, del documento que sale al exterior, del que conviene guardar la versión exacta entregada y su fecha.

Esta página es informativa y no constituye asesoramiento jurídico. Para el detalle de tu país, las guías de protección de datos y de secreto profesional enlazadas más abajo entran en materia.

Sobre la IA y la privacidad en sesiones con varias personas

Freud no graba ni transcribe el audio de la sesión. Su función de IA parte de una fotografía de tus notas manuscritas: las transcribe, genera un resumen estructurado y lee la historia del paciente para señalar patrones. En terapia individual eso ya es una diferencia de privacidad; en pareja, familia o grupo lo es todavía más, porque grabar exigiría el consentimiento explícito de cada persona presente en la sala y complicaría cualquier petición de acceso posterior.

Qué te da Freud para este tipo de práctica, y qué no

Freud es gratuito: 0 €, sin plan de pago, sin prueba limitada, sin tarjeta y sin límite de pacientes, citas, notas ni usuarios. Eso importa si trabajas varias modalidades, porque los programas que cobran por paciente activo penalizan a quien lleva grupos: ocho personas ocupan una hora de agenda pero cuentan como ocho fichas.

La historia clínica es personalizable, así que montas campos distintos para menores, parejas o familias en lugar de encajarlo todo en una plantilla de adulto individual. Los recordatorios salen por WhatsApp al contacto que indiques y la facturación registra el cobro con los datos de quien paga. El detalle de producto está en las páginas de funcionalidades: la ficha y el seguimiento en gestión de pacientes, la nota de sesión y la IA sobre tus notas a mano en notas clínicas.

Y lo que no: Freud no tiene un módulo de “pareja” ni de “familia” como entidad propia distinta del paciente. Hay una ficha flexible con la que modelas esas situaciones siguiendo el criterio de esta página. Para la mayoría de las consultas es suficiente y más limpio que forzar un módulo rígido; si tu práctica es casi exclusivamente sistémica y necesitas un modelo de datos familiar de serie, compruébalo antes de migrar.

Preguntas frecuentes

¿Me sirve un software para psicólogos si soy terapeuta ocupacional o psicopedagogo?

Sí, en lo esencial. Agenda, ficha, recordatorios, facturación y cifrado son los mismos, y las obligaciones de confidencialidad y protección de datos también se te aplican. Lo único que conviene comprobar antes es que puedas personalizar los campos de la ficha, porque las plantillas vienen pensadas para psicología clínica, y que tengas dónde guardar los informes que emites hacia colegios, mutuas u otros profesionales.

En terapia de pareja, ¿abro una ficha conjunta o una para cada uno?

Una para cada uno, con las sesiones conjuntas registradas como tales. La ficha única es más cómoda al principio y se vuelve un problema si la pareja se separa y uno de los dos pide su historia, porque no puedes entregársela sin revelar datos del otro. Con fichas separadas y enlazadas puedes dar acceso a cada uno a lo suyo sin reconstruir nada a mano.

¿A nombre de quién tengo que abrir la ficha de un niño?

A nombre del menor, siempre. El tutor va como contacto responsable: recibe los recordatorios, aporta los datos fiscales de la factura y firma el consentimiento, pero no es el titular de la historia. Abrir la ficha a nombre de la madre porque es quien llama y quien paga genera un problema de trazabilidad que aparece años después, cuando ese paciente ya es adulto y solicita su propio expediente.

¿Quién firma el consentimiento si los padres están separados?

Como regla general, quienes comparten la responsabilidad parental deben autorizar el tratamiento, aunque el detalle varía según el país y según lo que establezca la resolución judicial de cada caso. Lo importante desde el punto de vista de la gestión es dejar constancia escrita en la ficha de quién autorizó, en qué fecha y qué información se ha compartido con cada progenitor. Confirma el criterio aplicable con tu colegio profesional.

¿Cómo se lleva una sesión de grupo en la agenda sin duplicar citas?

Necesitas una franja con varias plazas, no ocho citas sueltas a la misma hora. Lo que se comparte es el hueco de agenda; la asistencia, el cobro y la nota son individuales. La nota de cada participante no debería nombrar a los demás miembros del grupo: si necesitas registrar la dinámica grupal, hazlo en un apartado del proceso y no dentro de la historia clínica personal de nadie.

¿Puedo hacer que el recordatorio llegue al móvil del padre y la factura salga a su nombre?

Sí, y es exactamente lo que debe ocurrir en terapia infantil. En Freud el recordatorio por WhatsApp se envía al contacto que hayas indicado en la ficha y la factura se emite con los datos fiscales de quien paga, mientras la historia clínica sigue siendo del menor. Es la separación entre titular de la ficha y contacto responsable que conviene dejar montada desde el primer paciente.

¿Freud graba la sesión de pareja para generar el resumen?

No. Freud no graba ni transcribe el audio de ninguna sesión. Su IA trabaja sobre una fotografía de tus notas manuscritas: las transcribe, las estructura en un resumen y cruza esa información con la historia del paciente para señalar patrones. En sesiones con varias personas presentes es una diferencia relevante, porque grabar exigiría el consentimiento explícito de cada asistente.

¿Cuánto cuesta Freud si no soy psicólogo colegiado?

Nada, igual que para cualquier otro perfil. Freud cuesta 0 € para todos sus usuarios, sin plan premium, sin permanencia y sin límite de pacientes, citas, notas ni usuarios. No hay una tarifa distinta según la titulación ni según la modalidad de terapia que trabajes.

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