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Datos · Historia de la profesión

¿Cuánto cobraba Sigmund Freud por sesión?

De 40 coronas la hora en la Viena de antes de 1914 a 20 y 25 dólares en los años veinte y treinta. Lo que dicen los testimonios de sus pacientes, lo que escribió él mismo sobre el dinero y cuánto serían esas cifras hoy, con la cuenta a la vista.

Respuesta corta

  • ▪Antes de la Primera Guerra Mundial, Freud cobraba en torno a 40 coronas austríacas por hora: es lo que pagaron Albert Hirst en 1909 y el Hombre de los Lobos antes de 1914, según Paul Roazen y Paul Ferris.
  • ▪En 1919, con la corona hundida por la inflación, cobraba 200 coronas a los pacientes locales o 5 dólares a un estadounidense (unas 750 coronas de entonces), según Élisabeth Roudinesco.
  • ▪En los años veinte, sus pacientes estadounidenses pagaban 20 dólares la hora; en los treinta, 25 dólares, según los testimonios que recogió Paul Roazen.
  • ▪Ajustados con el IPC de EE. UU. (BLS, agosto de 2026), 20 dólares de 1925 son unos 380 dólares de hoy y 25 dólares de 1935, unos 610. Es una aproximación, no un tipo de cambio.
  • ▪Trabajaba seis días por semana, con sesiones de 55 minutos, normalmente diez horas de análisis al día y hasta doce o trece en temporada alta.
  • ▪Cobraba las sesiones a las que el paciente faltaba: en «Sobre la iniciación del tratamiento» (1913) escribe que la hora asignada «le pertenece por completo» al paciente, que «responde económicamente de ella, aunque no la utilice».

La pregunta tiene más interés del que parece. Freud no fue solo el fundador del psicoanálisis: fue también un profesional liberal que vivía de su consulta y que dejó escrito, con una franqueza poco habitual, cómo pensaba el dinero dentro del tratamiento. Muchas de las normas que hoy damos por hechas (la hora fija, el cobro de la sesión perdida, la tarifa pactada desde el primer día) aparecen ya en un texto suyo de 1913.

Una advertencia antes de las cifras: no existe un libro de cuentas de Freud publicado con todas sus tarifas. Lo que hay son testimonios de pacientes, cartas y el trabajo de sus biógrafos, y no siempre coinciden. Donde las fuentes discrepan, lo decimos.

Lo que cobraba Freud, año a año

Cifras documentadas por hora de análisis, con la fuente de cada una. No son una tarifa oficial: Freud ajustaba el precio al paciente, y algunos pagaron menos o nada.

ÉpocaTarifa por horaQuién la pagó o quién lo documenta
189610 florinesÉlisabeth Roudinesco, «Freud en su tiempo y el nuestro». Tras la reforma monetaria de 1892, un florín equivalía a dos coronas.
190940 coronasAlbert Hirst, paciente de Freud. Roazen calcula que eran unos 10 dólares de 1909.
1910–191440 coronasEl Hombre de los Lobos (Sergei Pankejeff), que lo consideraba caro, según Paul Ferris.
1919200 coronas, o 5 dólares a un estadounidenseRoudinesco. Los 5 dólares equivalían entonces a unas 750 coronas.
Años veinte20 dólaresMark Brunswick, según Roazen. E. Fuller Torrey da la misma cifra para los pacientes estadounidenses.
Años treinta25 dólaresDavid Brunswick, Edith Jackson e Irmarita Putnam, entrevistados por Roazen. Es también la cifra que recoge la biografía de Peter Gay.

Las fuentes discrepan para la etapa anterior a 1914: Roudinesco sitúa la tarifa de 1910 entre 10 y 20 coronas, mientras que los pacientes citados por Roazen y Ferris hablan de 40. En obras de divulgación circulan cifras más altas sin fuente primaria; no las recogemos.

Por qué la moneda cambia a mitad de la historia

Hasta 1914, Freud cobraba en coronas a una clientela vienesa y centroeuropea acomodada. La guerra y la posguerra lo cambiaron todo: la corona austríaca se desplomó y los ahorros en esa moneda perdieron casi todo su valor. En 1919, cinco dólares ya equivalían a unas 750 coronas, y la depreciación siguió después.

En ese contexto, los pacientes que podían pagar en divisa fuerte, sobre todo estadounidenses y británicos, pasaron a sostener la consulta, y entre ellos había médicos que viajaban a Viena para analizarse con él como parte de su formación. Por eso las cifras de los años veinte y treinta están en dólares: no es que Freud cobrara solo en dólares, sino que esos son los pagos que dejaron rastro en los testimonios.

Un dato de contexto sobre lo que valía su tiempo: en 1909 la Universidad Clark le ofreció una ayuda de viaje para sus conferencias en Estados Unidos. Freud la consideró insuficiente, porque interrumpir la consulta le costaba varios miles de coronas, y solo aceptó cuando la cifra subió a 750 dólares y la fecha se movió a septiembre.

Cuántas horas trabajaba

  • •Seis días por semana. En 1913 escribe que trabaja con sus pacientes a diario salvo domingos y festivos señalados, es decir, «seis veces por semana». Cada paciente tenía su hora todos los días.
  • •Sesiones de 55 minutos. Según el Freud Museum de Londres, cada paciente tenía exactamente 55 minutos, con cinco minutos de pausa entre uno y otro. Se parece mucho a la sesión de 50 minutos que hoy es habitual.
  • •Unas diez horas de análisis al día. La investigadora Ulrike May, que estudió sus agendas de 1910 a 1920, calcula una carga habitual de diez horas diarias, a veces once o doce, con picos de hasta 66 horas de tratamiento por semana. El Freud Museum habla de doce o trece horas en los periodos más cargados.
  • •Tratamientos muy largos. Según el mismo estudio, el Hombre de los Lobos acumuló 1.165 horas con Freud. En su texto de 1913, Freud ya advierte de que el psicoanálisis precisa «períodos prolongados, desde un semestre hasta un año cuando menos».

Lo que escribió sobre el dinero en 1913

«Sobre la iniciación del tratamiento» (1913) es uno de sus escritos técnicos y la fuente principal de su política de honorarios. Citamos por la traducción clásica de Luis López-Ballesteros.

Sobre la hora fija, Freud es tajante: sigue «estrictamente y sin excepción alguna el principio de adscribir a cada paciente una hora determinada. Esta hora le pertenece por completo, es de su exclusiva propiedad y responde económicamente de ella, aunque no la utilice». Añade que esa condición se acepta sin discusión cuando se trata de «un profesor de música o de idiomas», y que parecerá dura aplicada a un médico, pero que la alternativa es peor: si el analista fuera indulgente, «las faltas de asistencia puramente “casuales” se multiplicarían de tal modo, que perderíamos sin fruto alguno la mayor parte de nuestro tiempo».

Sobre el dinero en general, pide al analista que trate ante el paciente «las cuestiones de dinero con la misma sinceridad natural» que quiere inculcarle respecto a la vida sexual, sin falso pudor. Y da un consejo práctico que sigue vigente: no dejar que se acumulen grandes sumas y pasar la minuta «a intervalos regulares (por ejemplo, mensualmente)».

Freud y el tratamiento gratuito

Freud no rechazó el tratamiento gratuito por principio: lo probó. Escribe que «durante diez años» dedicó «una hora diaria, y en alguna época dos, a tratamientos gratuitos», y que «esta conducta no me proporcionó en ningún caso las ventajas buscadas». Su conclusión fue que el tratamiento gratuito «intensifica enormemente algunas de las resistencias del neurótico». Es su tesis clínica de 1913, no un dato empírico.

El Hombre de los Lobos: de pagar 40 coronas a vivir de una colecta

Sergei Pankejeff, el paciente al que Freud llamó «el Hombre de los Lobos», venía de una familia rica de San Petersburgo y se analizó con él entre 1910 y 1914, cuando pagaba unas 40 coronas la hora. La Revolución rusa le hizo perder la fortuna familiar, y después de una segunda y breve etapa de análisis con Freud en 1919–1920 quedó prácticamente sin recursos.

Según Patrick Mahony, durante los seis años siguientes Freud reunió dinero para su manutención y la de su esposa, e incluso para alguna vacación. El Freud Museum de Londres lo resume así: sin un céntimo, dependió a menudo del apoyo económico de Freud y de sus colegas. En 1926 volvió a analizarse, esta vez con Ruth Mack Brunswick.

La historia matiza la imagen de un Freud inflexible con el dinero: era estricto con la hora y con la tarifa, pero no con los pacientes que se quedaban sin nada.

Londres, 1938–1939

Tras la anexión de Austria, Freud salió de Viena en junio de 1938 y se instaló en Londres, en el 20 de Maresfield Gardens, donde murió en septiembre de 1939. Enfermo de cáncer de mandíbula, siguió atendiendo a un número reducido de pacientes en casa, en un despacho que reprodujo el de Viena con el diván incluido.

No hemos encontrado una fuente fiable sobre lo que cobraba en esa última etapa, así que no damos ninguna cifra.

¿Cuánto sería hoy? La cuenta, paso a paso

Método: tomamos cada tarifa en dólares y la multiplicamos por el cociente entre el IPC de EE. UU. de agosto de 2026 (334,98, serie CPI-U de la Oficina de Estadísticas Laborales, BLS) y la media anual del año de origen. Mide cuánto poder de compra tenía ese dinero, no lo que cobraría un analista hoy.

Tarifa originalIPC del año de origenCálculoEquivalente aproximado en 2026
5 $ (1919)17,35 × 334,98 / 17,3≈ 97 $
20 $ (1920)20,020 × 334,98 / 20,0≈ 335 $
20 $ (1925)17,520 × 334,98 / 17,5≈ 383 $
25 $ (1930)16,725 × 334,98 / 16,7≈ 501 $
25 $ (1935)13,725 × 334,98 / 13,7≈ 611 $
40 coronas (≈ 8–10 $ antes de 1914)9,9 (1913)8–10 × 334,98 / 9,9≈ 270–340 $, muy incierto

El resultado depende mucho del año que se elija: la deflación de principios de los treinta hace que 25 dólares de 1935 «valgan» más que 25 de 1930. Por eso damos rangos (unos 335–390 $ para los 20 dólares de los veinte; unos 500–610 $ para los 25 de los treinta) y no una cifra exacta. Solo convertimos a dólares actuales: pasar además a euros añadiría un tipo de cambio de hoy a una cuenta que ya es aproximada.

Por qué la conversión de las coronas es poco fiable

  • •No hay un IPC comparable. La serie del BLS empieza en 1913 y mide precios de EE. UU., no de Viena. Para aplicar la inflación hay que pasar antes las coronas a dólares, y ahí aparece la segunda incertidumbre.
  • •El tipo de cambio de la época es discutible. Con la paridad oro de antes de 1914, 40 coronas serían unos 8 dólares; Roazen redondea a unos 10 dólares de 1909. Ese margen del 25 % se arrastra a todo el cálculo.
  • •La corona dejó de existir. Después de 1918 se depreció hasta ser sustituida por el chelín austríaco en 1925. Cualquier cifra de 1919 en coronas es una foto de un momento de inflación, no un precio estable.
  • •Poder de compra no es nivel de vida. Un ajuste por IPC no dice cuánto pesaba esa tarifa en el sueldo de un vienés de 1910. Para eso haría falta comparar con salarios de la época, y los datos disponibles no permiten hacerlo con rigor.

Lo que la consulta de Freud le dice al psicólogo de hoy

No se trata de copiar a Freud (sus seis sesiones semanales y su tarifa en dólares pertenecen a otro mundo), sino de ver qué parte de su práctica sigue siendo útil para cualquier consulta, sea o no psicoanalítica.

  1. 1La tarifa forma parte del encuadre. Freud pactaba precio, horario y duración aproximada antes de empezar. Hoy eso se recoge por escrito en el contrato terapéutico: puedes partir de nuestra plantilla de contrato terapéutico y encuadre.
  2. 2Una política de ausencias clara, y explicada. Cobrar la sesión no cancelada con antelación no es una rareza moderna: es la norma que Freud defendía en 1913. Antes de decidir si la aplicas, mide lo que te cuestan las faltas con la calculadora del coste de las ausencias.
  3. 3Hablar de dinero sin falso pudor. Freud pedía tratar el dinero con la misma naturalidad que cualquier otro tema del tratamiento. En la práctica: tarifa visible, forma de pago acordada y cobro periódico, sin dejar deudas acumuladas.
  4. 4Fijar el precio con datos, no por intuición. Freud ajustaba su tarifa a su mercado y a su época. Para situarte en el tuyo, consulta cuánto cobra un psicólogo en España o la comparativa de precios por país.

Una aclaración sobre el nombre

Freud (la aplicación) es un software de gestión gratuito para psicólogos que toma el nombre como homenaje al fundador del psicoanálisis. No tiene ninguna relación con los herederos de Sigmund Freud, con el Freud Museum de Londres ni con el Sigmund Freud Museum de Viena. Contamos quiénes somos en sobre nosotros.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto cobraba Freud por consulta?+

Depende de la época. Antes de 1914 cobraba en torno a 40 coronas austríacas por hora; en 1919, 200 coronas a los pacientes locales o 5 dólares a los estadounidenses; en los años veinte, 20 dólares la hora, y en los treinta, 25 dólares, según los testimonios de sus pacientes recogidos por el historiador Paul Roazen.

¿Cuánto serían hoy los honorarios de Freud?+

Ajustando por la inflación de EE. UU. (IPC del BLS, agosto de 2026), los 20 dólares de los años veinte equivalen a unos 335–390 dólares actuales, y los 25 dólares de los años treinta, a unos 500–610 dólares. Para las tarifas en coronas de antes de 1914 la conversión es muy incierta: unos 270–340 dólares, con un margen de error amplio.

¿Freud cobraba las sesiones a las que el paciente faltaba?+

Sí. En «Sobre la iniciación del tratamiento» (1913) explica que asigna a cada paciente una hora fija que le pertenece y de la que «responde económicamente», aunque no acuda. Lo comparaba con lo que ya se aceptaba con los profesores de música o de idiomas.

¿Cuántas sesiones por semana hacía Freud con cada paciente?+

Seis: trabajaba a diario salvo domingos y festivos señalados, según escribe él mismo en 1913. Las sesiones duraban 55 minutos y su jornada habitual rondaba las diez horas de análisis, con picos de doce o trece.

¿Freud atendía gratis a algunos pacientes?+

Lo hizo durante diez años, con una hora diaria de tratamiento gratuito y en algún momento dos, y concluyó que no le daba las ventajas que esperaba y que aumentaba ciertas resistencias del paciente. Aun así, ayudó económicamente a pacientes arruinados, como el Hombre de los Lobos, para quien reunió dinero durante seis años tras la Revolución rusa.

¿Por qué Freud cobraba en dólares?+

Porque tras la Primera Guerra Mundial la corona austríaca perdió casi todo su valor y parte de sus pacientes eran extranjeros, entre ellos médicos que iban a Viena a formarse, que podían pagar en divisa fuerte. Cobrar en divisa fuerte era la forma de mantener ingresos estables en plena inflación.

¿Cuánto cobra hoy un psicoanalista o un psicólogo?+

En España, una sesión individual presencial cuesta en 2026 entre 50 y 90 €; en Argentina, el país con más tradición psicoanalítica de habla hispana, los rangos en pesos varían mucho entre CABA y el interior. Tenemos las cifras en cuánto cobra un psicólogo en Argentina y en la comparativa por país.

Fuentes

Última revisión: 27 de septiembre de 2026. Esta página es contenido informativo y no sustituye al asesoramiento jurídico o fiscal profesional.

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