App para psicólogos: cómo llevar la consulta desde el móvil sin instalar nada
El trabajo móvil de un psicólogo cabe en cuatro momentos: mirar la agenda entre sesión y sesión, confirmar una cita camino del despacho, fotografiar las notas manuscritas al terminar y repasar la ficha antes de que entre el paciente. Freud es una web app que hace esos cuatro desde el navegador del teléfono, sin descargar nada y sin dejar la historia clínica dentro del móvil.
0 €. Sin límite de pacientes. Sin tarjeta de crédito. Sin permanencia.
Cómo funciona Freud en el móvil
- Freud es una web app en la nube: se usa desde el navegador del teléfono, en iOS y en Android por igual, sin descargar nada de App Store ni de Google Play.
- Al no instalarse, no hay versiones desactualizadas: todos los dispositivos usan siempre la misma versión y no hay que actualizar la aplicación manualmente.
- Los datos clínicos residen cifrados en el servidor, no dentro del teléfono, así que perder el móvil no equivale a perder ni a exponer la historia clínica de tus pacientes.
- La contrapartida honesta es que hace falta conexión a internet: sin cobertura ni wifi no se puede consultar ni escribir.
- Desde el móvil puedes fotografiar tus notas manuscritas al terminar la sesión y Freud las transcribe, las adjunta al paciente y genera el resumen estructurado; no graba audio en ningún momento.
- El uso desde el móvil está incluido en Freud, que es gratuito por completo: 0 €, sin límite de pacientes ni de dispositivos.
Cuando buscas «app», normalmente no estás buscando un icono
Quien busca una app para psicólogos casi nunca quiere una aplicación descargable en sentido estricto. Quiere poder hacer cuatro o cinco cosas concretas desde el teléfono, de pie, en cinco minutos y con una mano. Que la herramienta viva en la App Store o en el navegador es un detalle técnico; lo que importa es si esas cosas se pueden hacer bien en una pantalla de seis pulgadas.
Freud es una web app en la nube. Entras a app.heyfreud.com desde el navegador del móvil con tu usuario y tienes exactamente la misma consulta que tienes en el ordenador del despacho: la misma agenda, las mismas fichas, las mismas notas. No hay descarga, no hay versión de móvil recortada que se quede atrás respecto a la de escritorio y no hay una segunda base de datos que sincronizar.
Eso tiene ventajas reales y una desventaja igual de real. Merece la pena mirarlas de frente antes de decidir, porque para algunos perfiles la desventaja pesa más.
Web app en el navegador frente a app nativa de tienda
Comparación honesta de los dos enfoques aplicada al trabajo de una consulta de psicología.
| Aspecto | Web app (Freud) | App nativa descargada |
|---|---|---|
| Para empezar a usarla | Abres el navegador y entras con tu cuenta | Buscar en la tienda, descargar, instalar y crear cuenta |
| iOS y Android | Exactamente la misma versión y las mismas funciones en ambos | Dos aplicaciones distintas que a menudo van a distinto ritmo de funciones |
| Actualizaciones | No hay que hacer nada: siempre estás en la última versión | Dependen de que cada profesional actualice; conviven versiones antiguas |
| Datos clínicos en el dispositivo | No se almacenan en el teléfono; residen cifrados en el servidor | Suele guardar una copia local para funcionar sin conexión |
| Si pierdes el móvil | No hay historia clínica dentro del aparato que recuperar ni que borrar | Hay datos en el dispositivo y hace falta borrado remoto |
| Sin cobertura | No funciona: necesita conexión | Puede permitir consulta y escritura sin conexión |
| Cambiar de teléfono o de tablet | Entras con tu cuenta y ya está | Reinstalar y volver a configurar en cada dispositivo |
| Notificaciones | Los avisos importantes viajan por WhatsApp, que es donde el paciente ya está | Notificaciones push del sistema, que compiten con el resto de apps |
Ni un enfoque es mejor que el otro en abstracto. La pregunta útil es si trabajas en sitios con mala cobertura: si es que sí, la fila del uso sin conexión decide.
Los cuatro momentos en los que sacas el teléfono
No hace falta que una herramienta haga todo desde el móvil. Basta con que haga bien esto.
Los cinco minutos entre sesión y sesión
Se acaba una sesión, hay cinco minutos y quieres saber cuántos quedan hoy, si alguien ha cancelado y si el hueco de las 19:00 se ha llenado. Es una consulta rápida de agenda, de pie y con una mano, sin encender el ordenador.
Camino del despacho, en el metro
Un paciente ha escrito pidiendo cambiar la hora del jueves. Abres la agenda desde el móvil, ves los huecos reales de esa semana y confirmas. Sin esto, ese mensaje espera hasta la noche y para entonces el hueco lo ha cogido otro.
Justo antes de que entre el siguiente
Tres minutos para repasar dónde quedó el proceso: el resumen de la última sesión, la tarea que se acordó, el punto del plan de tratamiento. Es el uso móvil que más diferencia hay entre tenerlo y no tenerlo.
Al terminar, con el cuaderno todavía abierto
Fotografías la página que acabas de escribir a mano y Freud se encarga del resto. Es la alternativa a acumular seis sesiones sin pasar a limpio y dedicarles el domingo por la noche.
De la foto de tus notas manuscritas a la nota clínica estructurada
El flujo completo, tal y como ocurre desde el teléfono al terminar una sesión. Freud no graba ni transcribe el audio de la sesión: todo parte de lo que has escrito tú.
1. Fotografías la página del cuaderno
Con el paciente ya fuera y las notas todavía frescas, abres Freud en el navegador del móvil y haces la foto desde ahí. Sirve una página o varias, y la letra manuscrita habitual de una consulta, con abreviaturas y flechas incluidas.
2. Freud transcribe lo escrito
La imagen se procesa y se convierte en texto. Puedes revisarlo y corregir lo que la transcripción no haya interpretado bien antes de continuar; la nota es tuya y sigue siendo tuya la responsabilidad de lo que dice.
3. Se adjunta al paciente correcto
La nota queda vinculada a la ficha del paciente y a la sesión correspondiente, con su fecha. Eso es lo que evita el problema clásico del cuaderno: notas correctas archivadas en el sitio equivocado, o sin fecha fiable.
4. Genera el resumen estructurado de la sesión
A partir de tu texto, Freud produce un resumen ordenado con los temas tratados, las intervenciones y los próximos pasos. Es el formato que después hace útil una historia clínica: legible por ti dentro de seis meses.
5. Lee la historia completa y señala patrones
Con todas las sesiones anteriores del paciente delante, Freud identifica recurrencias y cambios de tendencia que cuesta ver leyendo sesión a sesión. Es material para tu criterio clínico, no un diagnóstico.
6. Guardas el cuaderno, y ya está
El trabajo administrativo de esa sesión ha terminado antes de salir del despacho. Cuando llegues al ordenador, la nota ya está en la ficha; no hay nada que sincronizar ni que pasar a limpio.
Que la historia clínica no viva en tu teléfono es una decisión, no una carencia
Una aplicación nativa que funciona sin conexión necesita guardar una copia de los datos dentro del dispositivo. Para muchos usos eso es una ventaja evidente. Para datos de salud es un problema añadido: convierte cada teléfono, cada tablet y cada dispositivo viejo que has dejado en un cajón en una copia más de la documentación clínica de tus pacientes que tienes que custodiar, cifrar y borrar cuando corresponda.
En Freud los datos residen cifrados con AES-256 en el servidor, con copias de seguridad, y el móvil es solo la ventana desde la que los miras. La consecuencia práctica es que el inventario de sitios donde hay historia clínica tuya no crece cada vez que cambias de teléfono. Si prestas el móvil a alguien para hacer una llamada, no hay nada clínico almacenado localmente que pueda aparecer por accidente.
Esto no te exime de nada como responsable del tratamiento: sigues teniendo que proteger el acceso a tu cuenta y decidir desde qué dispositivos entras. Pero reduce la superficie del problema, y es la razón por la que el enfoque de navegador encaja bien con el tipo de datos que maneja una consulta de psicología.
Si pierdes el teléfono
El orden útil es este: bloquea o borra el dispositivo con la herramienta del sistema (Buscar mi iPhone o Encontrar mi dispositivo), cambia la contraseña de tu cuenta de Freud desde otro dispositivo y revisa si tenías la sesión guardada en el navegador. Como la historia clínica no está almacenada en el teléfono, lo que hay que proteger es el acceso a la cuenta, no rescatar datos del aparato. Y ten el móvil con PIN o biometría siempre: es la medida que más protege y la que más gente se salta.
La desventaja: sin conexión no hay consulta
Toca decirlo claro porque afecta a decisiones reales. Freud necesita conexión a internet. En un despacho con wifi, o con cobertura de datos normal, no vas a notarlo nunca. En un sótano sin cobertura, en un centro rural con conexión intermitente o en un desplazamiento a domicilio en una zona mala, sí lo vas a notar: no podrás abrir la agenda ni escribir una nota hasta recuperar señal.
Si trabajas habitualmente en esas condiciones, es un factor de peso y conviene tenerlo en cuenta antes de montar toda la consulta encima. Hay dos apaños razonables mientras tanto: seguir tomando las notas de sesión a mano —que es de todas formas el flujo que Freud espera, porque después las fotografías— y llevar apuntada la agenda del día en el teléfono antes de salir hacia una zona sin cobertura.
Para el resto de casos, que son la mayoría de las consultas urbanas y de la telepsicología, la dependencia de conexión no es un cambio: si haces sesiones online ya necesitas internet para trabajar.
Dejarlo a un toque en la pantalla de inicio
Aunque no haya descarga, no hace falta escribir la dirección cada vez. Los navegadores de móvil permiten añadir una página a la pantalla de inicio: en Safari, desde el botón de compartir y «Añadir a pantalla de inicio»; en Chrome para Android, desde el menú de tres puntos y «Añadir a pantalla de inicio». El resultado es un icono como cualquier otro que abre Freud directamente.
A efectos prácticos, a partir de ahí la diferencia con una aplicación descargada se reduce mucho: un icono, un toque, tu consulta. La diferencia que se mantiene es la buena: no hay actualizaciones que instalar ni una versión de iOS que va por delante de la de Android, y el día que cambies de teléfono solo tienes que repetir esos dos toques.
Un consejo que no es técnico: hazlo en tu móvil personal si es el que llevas encima, pero protégelo con biometría o PIN y no dejes la sesión abierta en dispositivos compartidos, tablets del gabinete incluidas. La comodidad de no tener que escribir la contraseña es exactamente la misma comodidad que tendría quien coja tu teléfono.
Lo que sigue siendo mejor hacer sentado
Ser realista sobre el móvil ayuda a usarlo bien. Hay tareas de la consulta que se hacen desde el teléfono porque se puede, pero que salen mejor en una pantalla grande: revisar la evolución de un paciente a lo largo de meses, ajustar un plan de tratamiento, personalizar las plantillas de la historia clínica, hacer el repaso de facturación del trimestre o configurar por primera vez tu horario y tus huecos de reserva online.
El reparto que funciona en la práctica es sencillo: el móvil para consultar y capturar —agenda, ficha, confirmaciones, fotos de notas—, y el ordenador para configurar y analizar. Como es la misma cuenta y los mismos datos, no hay que decidirlo de antemano ni mover nada de un sitio a otro; simplemente cada cosa cae donde se hace mejor.
Y una tarea que conviene no hacer nunca desde el móvil en un sitio público: leer notas clínicas en el transporte. No por la herramienta, sino por quien va sentado detrás. El secreto profesional también se rompe por encima del hombro.
Preguntas frecuentes
¿Freud tiene app para iPhone y Android en las tiendas?
No hay descarga en App Store ni en Google Play. Freud es una web app: entras desde el navegador del móvil, en iOS y en Android igual, con tu cuenta. Si quieres el acceso directo, tu navegador permite añadir la página a la pantalla de inicio y queda un icono como el de cualquier aplicación. La ventaja es que no hay que actualizar nada nunca ni conviven versiones distintas entre dispositivos.
¿Puedo usar Freud en el móvil si no tengo internet?
No. Freud necesita conexión, y esa es su limitación más clara frente a una aplicación nativa con modo sin conexión. En un despacho con wifi o con datos normales no se nota, pero si trabajas en zonas con mala cobertura conviene tenerlo en cuenta. Mientras tanto, seguir tomando las notas a mano funciona bien, porque es de todas formas el punto de partida de la transcripción.
¿Qué pasa con los datos de mis pacientes si pierdo el teléfono?
La historia clínica no se almacena dentro del móvil: reside cifrada con AES-256 en el servidor, y el teléfono solo es la ventana desde la que la consultas. Lo que hay que proteger es el acceso a tu cuenta. Bloquea o borra el dispositivo con la herramienta del sistema, cambia tu contraseña desde otro aparato y ten siempre el móvil con PIN o biometría.
¿Puedo hacer la foto de mis notas de sesión desde el móvil?
Sí, y es la función más pensada para el teléfono. Al terminar la sesión fotografías la página del cuaderno desde Freud y la herramienta transcribe lo escrito, lo adjunta a la ficha del paciente con su fecha y genera el resumen estructurado de la sesión con temas, intervenciones y próximos pasos. Puedes revisar y corregir la transcripción antes de guardarla.
¿Freud graba la sesión desde el micrófono del móvil?
No, en ningún caso. Freud no graba ni transcribe el audio de la sesión: su IA parte siempre de lo que has escrito tú. Es una decisión de privacidad deliberada, porque una grabación de la sesión es un dato de salud que exige consentimiento explícito y por escrito del paciente y una custodia adicional. Si lo que necesitas es transcripción de audio, Freud no lo hace.
¿Puedo ver la agenda en el móvil y trabajar en el ordenador con la misma cuenta?
Sí, es el uso habitual y no hay nada que sincronizar: son los mismos datos vistos desde dos pantallas. En la práctica el reparto que funciona es usar el móvil para consultar la agenda, repasar una ficha, confirmar citas y fotografiar notas, y dejar para el ordenador la configuración de horarios, las plantillas de historia clínica y la revisión de facturación.
¿El paciente necesita instalar algo para reservar o confirmar la cita?
No. El paciente reserva desde un enlace web sobre tus huecos reales y recibe los recordatorios y los enlaces de cobro por WhatsApp, que es una aplicación que ya tiene abierta. Pedirle que descargue una aplicación para confirmar una cita es la forma más rápida de que no la confirme, así que el flujo está pensado para que no tenga que hacerlo.
¿El uso desde el móvil tiene algún coste añadido?
No. Freud es gratuito por completo —0 €— y eso incluye el acceso desde todos los dispositivos que quieras, sin límite de pacientes, citas ni usuarios y sin tarjeta de crédito. No existe una versión móvil de pago ni funciones reservadas a un plan superior: la misma cuenta abre la misma consulta desde el teléfono, la tablet y el ordenador.
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